P.H. LOVECRAFT: ENTRE EL RACISMO IMAGINARIO Y LA FRATERNIDAD REAL

P.H. LOVECRAFT:
ENTRE EL RACISMO IMAGINARIO Y LA FRATERNIDAD REAL


           
En varias conversaciones cuando era un estudiante de la universidad salió el tema entre los que leíamos al escritor norteamericano Phillips Howard Lovecraft, si este había sido un racista o no, en la mayoría de los casos llegábamos a la certeza absoluta de que lo era, incluso no faltó el compañero de charla que agrego alguno que otro dato extra para reforzar esta idea, extraído de su imaginación y entusiasmo personal por demostrar su gran dominio de la vida del excéntrico escritor norteamericano.
Esta certeza sobre el racismo de Lovecraft está sustentada en sus narraciones, poemas y cartas, la forma de describir a las personas que no fueran del estereotipo anglosajón y que no provinieran de las tierras nórdicas de Europa, muy especialmente de Inglaterra, eran mostradas como seres que confraternizaban con el mal, sus rasgos eran descritos  haciendo énfasis en sus características étnicas, que constantemente eran relacionadas con su dudosa moralidad y comportamiento social, como se puede apreciar en el cuento <<La Llamada de Cthulhu>> “Examinados en el cuartel de la policía, luego de un viaje agotador, los prisioneros resultaron ser mestizos de muy baja ralea, y mentalmente débiles. Eran en su mayor parte marineros, y había algunos negros y mulatos, procedentes casi todos de las islas de Cabo Verde, que daban un cierto matiz vudú a aquel culto heterogéneo”, incluso Lovecraft llegaba al extremo de su desprecio hacia lo extranjero, reforzando su desagrado hacia las formas  fonéticas de sus lenguas, ya que él ponía gran importancia en el valor superior de la lengua inglesa y su perfecta pronunciación, esto queda bien expuesto en el relato <<El Caso de Charles Dexter Ward>> “… un hombre de facciones ratoniles y acento gutural…”, con los antecedentes antes expuestos podríamos decir que Howard Phillips Lovecraft era un xenófobo empedernido, incluso brutal.
El racismo de Lovecraft era reforzado con la idea que flotaba en revistas y pequeñas biografías de su visión positiva sobre el  fascismo germano, aún más no faltó quien dijo que además de ser un fascista declarado, solo le había faltado vida para ingresar al partido nacional – socialista de Estados Unidos, recordemos que Lovecraft murió el 15 de marzo de 1937 y, por tanto, dos años antes que estallara la Segunda Guerra Mundial y a cuatro de que Estados Unidos entraran a la conflagración, por tanto en muchos círculos de Estados Unidos la Alemania  NAZI no era mal vista, incluso admirada. Esta idea se me vino a confirmar cuando cayó en mis manos por casualidad una revista de “cultura y política alternativa” llamada “Ciudad de los Cesares” editada en Chile, de clara filiación nacional – socialista, en la cual se hacía un análisis de tres narraciones “mágicas” sobre el continente de la Antártica de los escritores Edgan Allan Poe con la novela “Las Aventuras de Arthur Gordon Pin”, P. H. Lovecraft con la novela corta “En las Montañas de la Locura” y el ensayo – relato de Miguel Serrano “Quién Llama en los Hielos”, este artículo escrito por Sergio Fritz Roa, para mí fue la comprobación del acercamiento al nacional – socialismo de Lovecraft, ya que se notaba cierta admiración en estos círculos por su obra.

Por muchos años cada vez que me preguntaban cuál era mi postura sobre el pensamiento de Lovecraft, siempre decía que era necesario separar sus ideas xenófobas con lo genialidad de sus escritos. Con los años, mi fascinación fue creciendo por aquel hombre que era capaz a través de un relato barroco y con un argumento reiterativo en sus narraciones: “el terror cósmico onírico” trasportarme hacia dimensiones fantásticas, eso me empujó a escudriñar más en su vida. De esta manera, fueron cayendo en mis manos diferentes biografías y algunas de sus cartas, como se sabe, P. H. Lovecraft fue uno de los más prolíficos escritores de cartas, se piensa que escribió alrededor de seiscientas mil, aun cuando la mayor parte de ellas se perdieron, como se comprenderá yo solo he leído unas cuantas.
Esta profundización en los escritos y vida de Lovecraft me hizo reflexionar sobre diversas ideas preconcebidas que tenía del autor desde mi juventud, entre ellas su racismo, que  se derrumbó frente a los hechos. Las cartas presentaban a un hombre tremendamente gentil, de una jovialidad que por momentos podía ser hasta majadera, de una timidez muy marcada, a pesar de esto, tuvo una gran cantidad de amigos, que por supuesto varios de estos no se ajustaban a sus perfiles y tópicos raciales y culturales ingleses. Las cartas reflejaban que era un hombre que amaba el conocimiento por el conocimiento mismo, que si hubiera gozado de un bienestar económico significativo habría recorrido cien veces el mundo, lanzando al mar sus temores xenofos, si es que los tenía, solo con el deseo de ver esos mundos que imaginaba. Que finalmente, poseía un universo interior mágico tan grande como un niño, que decidió compartirlo con todas las personas, solo quería expresar el dolor, la pasión, los miedos profundos y la fantasía en su máxima perfección. Por lo tanto, estábamos en presencia de un hombre de contradicciones, que gritaba su conservadurismo a los cuatro vientos, pero que tenía actitudes liberales, que realizaba odas a la violencia militar, pero que no era capaz de matar una ardilla de un tiro, ya que la única vez que lo hizo lo acosó un tremendo sentimiento de culpa suficientemente fuerte como para no hacerlo nunca más. Un hombre que tenía un racismo que le servía como una formula estética, una especie de escudo frente al mundo, pero que en la práctica nunca fue real, nunca creyó y practicó de verdad.
Como se sabe Lovecraft a los veinticuatro años de edad publicó su propio diario cultural y literario llamado “El Conservador”, no era su primera incursión en el mundo de las publicaciones, ya que a partir de sus cortos ocho años público su primera revistas de astronomía llamadas “La Gaceta Científica” (1899-1907). En este periódico realizo algunas aseveraciones racistas, sobre todo en su artículo sobre la defensa de la lengua anglosajona, muy particularmente sobre los arcaísmos como un importante elemento lingüístico, para que no fuera contaminada la pureza cultural del mundo Inglés por elementos que fueran impropios. Pero más fuertes fueron sus comentarios en un artículo en donde hace una apología sobre la culturas nórdicas de Europa, muy particularmente de Inglaterra y Alemania, en la cual ensalza el desarrollo científico y técnico de ambos países, colocando énfasis en la superioridad racial de ambas naciones por tener un tronco en común, ser germánicos “El teutón es la evolución (…) Al rastrear la trayectoria del teutón a lo largo de la historia medieval y moderna, no encontramos excusas posible para negar su real supremacía biológica” ( Gomez, Teo. Lovecraft “Antología”, p 28.)

La pregunta es de dónde extrajo estas ideas xenófobas, los especialistas dicen que inicialmente las obtuvo de una educación victoriana por parte de su familia materna, recordemos que después de la muerte de su padre  Winfield Scott Lovecraft de una neurosifilis, el pequeño Phillips junto a su madre se trasladaron a vivir a casa del padre de ésta, el industrial y destacado miembro de la sociedad de Providence Whipple Van Buren Phillips, desde este momento la influencia de sus tías y abuelo fue constante y fuerte. Esta era una familia de grandes ínfulas de empresarios y antiguos comerciantes, de ahí que las tías se esforzaron por marcar en el joven Phillips una visión fuertemente clasista y racista de la sociedad, que por momento casi parecía de casta. Si a esto añadimos que la educación a finales del siglo XIX y principio del XX estaba marcada por los principios del darwinismo social y las ideas profundamente racista del seudo – positivismo, que dieron sustento ideológico a horrorosas masacres y genocidios planificados como la campaña en contra de los indígenas de las praderas en Estados Unidos que en solo diez años destruyó la cultura ecuestre de estos orgullosos “Pieles Rojas”, o el sufrido en Chile por los Selk- nam en Tierra del Fuego y su literal exterminio, podremos comprender porque un espíritu creador y liberal como el que tenía Lovecraft puede exponer esas ideas, no olvidemos que escritores de la talla del premio nobel Joseph Rudyard Kipling ( El peso del hombre blanco y su deber civilizador) estaban en la misma senda.
Fuera de la educación recibida, Lovecraft desde pequeño tuvo una fuerte inclinación por la lectura y los estudios autodidactas y comenzó a leer los libros de la enorme biblioteca de su abuelo, en este punto es inténsate lo que expone el escritor y especialista en la vida de Lovecraft, ST Joshi en su libro “La Biblioteca de Lovecraft”, que una buena parte de estos eran textos con fuertes elementos racistas, por tanto, todo el  ambiente en que estaba sumergido el autor nos puede hacer comprender sus ideas.
Pero este racismo pretérito de Lovecraft no se sostuvo durante toda su vida de escritor, sino que a medida que su deseo insaciable de lecturas fueron satisfechas otorgaron otras ideas a su visión del mundo, en otras palabras fue cambiando progresivamente su visión del “otro”, el extranjero y sus culturas. A lo antes expuesto debemos agregar que Phillips tenía una gran necesidad de relacionarse socialmente con otros escritores e intelectuales, generar amigos era parte de su personalidad cándida y profundamente cariñosa, ésta, por lo tanto, no se condecía con la de un hombre racista y de modales diferenciadores.

L. Sprague de Camp
Tiempo después de la muerte de Lovecraft,  se fue creando el “Mito” de su racismo, los primeros autores que construyeron esta línea argumentativa son el francés Michel Houllebecq en su libro “Contre le Monde, Contre le Vie” y el norteamericano L. Sprague de Camp“HP Lovecraft: Una biografía”.
El primer autor, aparte de hacer un análisis a la obra literaria de Phillips, nos expone una teoría sobre el racismo de Lovecraft, el cual a juicio del escritor galo se reduciría al miedo, miedo al cambio, a lo diferente, la ideas de monstruos solo respondería a ese miedo visceral, por esta razón Lovecraft para poder combatirlo se aferró con todas sus fuerzas a lo “,material”, a lo concreto como la superioridad de sus origen anglosajón, a la cultura que este grupo representaba. Por tanto, los seres abyectos, los horrores sin nombre y de formas nauseabundas vendrían a ser solo extranjeros disfrazados de bestias. Las ideas de Houllebecq se refuerzan por ciertas cartas escritas por Lovecraft cuando vivió en Nueva York junto a su esposa en un pobre barrio de la ciudad, lleno de inmigrantes conocido como  Red Hook de donde aparecieron relatos como “El Horror de Red Hook”, en la trama de este cuento un detective llamado Thomas Malone realiza una investigación de cosas raras en el barrio de Red Hook, la investigación se centra en un personaje oscuro llamado Robert Suydam que se ve rodeado por ejércitos de extranjeros y seres tenebrosos, el relato tiene un fin terrorífico como se podrá suponer.

Michel Houllebecq
El segundo autor mencionado, L. Sprague de Camp, que es un respetado escritor de fantasía y ciencia ficción, autor de varias sagas de Conán “El Bárbaro”, que vinieron a enriquecer el mundo creado por Robert. E. Howard, éste destacado escritor de la década de los 50’ tiene una de las biografías más completas del excentrico de Providence, que nos entrega detalles muy sabrosos de su vida, el único problema es que peca en su libro de realizar algunas generalizaciones y juicios de valor con relación a aspectos de la vida de Lovecraft, uno de ellos es su supuesto racismo, colocando énfasis en aquellos puntos más negativos de sus escritos y realizando una exposición que por momentos parece descontextualizada de la obra, aun cuando L. Sprague de Camp en todo momento muestra su respeto y veneración por el escritor de Providence, por tanto no hay mala intención, solo una notoria exageración. Estos escritores vinieron a reforzar la idea del racismo casi visceral de Lovecraft, como dije solo resaltando unos aspectos de los escritos, pero no profundizando en algunos elementos estéticos, tampoco en los periodos temporales en los cuales fueron escritos, lo que hubiera ayudado mucho a comprender ciertas facetas del autor y cambios posteriores a estas visiones gracias a nuevas lecturas del escritor, tampoco indagaron mucho en el origen étnico o cultural de las amistades de Lovecraft, solo penetraron en su relaciones personales con estos amigos y amigas que tuvo, dando casi por hecho condiciones raciales favorables a las ideas de Lovecraft entre estos amigos, quizás una investigación más acuciosa de las amistades del escritor de Providence hubiera echado por tierra el “Mito de su xenofobia”.

August Derleth

El racista empedernido de Lovecraft no era un tema entre las personas que lo conocieron de cerca, en este caso sus amigos y su esposa, tenían una visión totalmente contraria a esta concepción de Lovecraft, para August Derleth consideraba que Lovecraft no encarnaba su odio contra los extranjeros en sus narraciones, sino que representaba un elemento estético dentro de la narración, en otros términos, un juego de escritura, que lo trasformaba en único en este punto y hacía atractivo sus relatos, poemas o análisis literarios. Esto nos explica cómo era posible que este hombre que alguna vez dijo: “El negro es biológicamente inferior a todas las razas blancas y hasta la mongólica” o que “El Ku-Klux – Klan, ese grupo de nobles…”, pudiera haber tenido como un gran amigo  a Sam Loveman, un librero, escritor y poeta de ascendencia judía, con quien se carteaba y visitaba a menudo y por el cual profesaba un profundo respeto y simpatía como queda atestiguado en la carta que dirige a A.T. Renshaw en 1922. Pero este no era el único judío, por el cual sentía una sincera admiración, otro personaje  muy importante fue el periodista, escritor, abogado y cónsul Adolphe Danziger De Castro, que además de ser judío, era oriundo de Polonia, con el quien Lovecraft incluso escribió dos importantes cuentos en colaboración, nos referimos a “El Verdugo Eléctrico” y “La Última Prueba” y con el cual por casi diez años se escribió, a todas luces al genio de Providence nada le importó que fuera judío y un polaco, para él era un gran amigo. Lovecraft no solo sintió un sincero cariño y respeto por amigos de origen judío, sino que admiró a otros por su inteligencia, sin conocerlos en persona, como es el caso de Albert Einstein, que es citado en el cuento “El que susurra en las tinieblas” (1930), en esta narración Lovecraft hace una magnífica exposición de algunas de las ideas del premio nobel de física, cuando dice “¿Sabía usted que Einstein estaba equivocado, y que ciertas fuerzas y objetos pueden moverse a una velocidad superior a la luz?”, lo que demuestra dos cosas, primero, que conocía parte de la obra del físico alemán, y la segunda, que no tenía ningún problema que fuera judío y extranjero, sino que valoraba sus profundos conocimientos. Para terminar el desfile de judío en la vida de Lovecraft está la más importante de todos ellos, Sonia Greene de origen ruso y ascendencia judía, la cual a todas luces no tenía el perfil cultural y racial que admiraba Lovecraft, pues era de tierras bárbaras de Europa Oriental y perteneciente a “esa raza maldita”,  con la cual contrajo matrimonio, y los primeros momentos fueron verdaderamente idílicos, ya que después de un viaje a Boston donde la conoció, contrajeron matrimonio  y se avecindaron en Nueva York, y si no hubieran tenido problemas económicos tan fuertes y la necesidad de una separación forzada, primero por la enfermedad psiquiátrica de Sonia y luego el tener que trasladarse ella de trabajo quizás el matrimonio hubiera sido más fructifico y feliz.

Adolphe Danziger De Castro
Estas relaciones con personas judías no impidieron que Lovecraft continuara utilizando el concepto de ”lo judío” en sus cuentos de horror, como seres abyectos y tenebrosos, por lo tanto, aquí queda confirmada la visión de Derleth, parece ser que las ideas racistas de nuestro escritor se diluían para transformarse en una idea estética – narrativa, solo así se puede comprender que no hacia salvedad con sus amistades y aun con la mujer que contrajo matrimonio, lo que un racista verdadero no hubiera hecho jamás.
Con el tema del supuesto acercamiento a la ideología nacional-socialistas, se debe comprender como los típicos entusiasmos de Lovecraft por ciertas ideas, que luego desechaba producto de sus lecturas, uno de los caso más singulares era su pasión belicista antes de 1917, que incluso lo llevó a enrolarse como soldado para la Primera Guerra Mundial, esto se explica porque en su imaginación la guerra tomaría ribetes idílicos y de epopeya, la rápida intervención de su madre le salvó de esa absurda idea belicista que tanto predicaba, muy contradictoria con sus acciones, ya que solo una vez en su vida utilizó un arma y fue para matar a una ardilla, el acto le creo tal conmoción mental que nunca más disparó, como dijéramos antes. El tema del acercamiento a la ideología nacional – socialista está en la misma dirección, los textos y periódicos que llegaban a su poder ensalzaban las obras realizadas con el advenimiento de Hitler en Alemania y, por tanto, más de una vez se le oyó decir que le gustaba el gobierno NAZI y su obra, pero bastó que una amiga suya viajara a Alemania para que a su regreso le relatara los horrores que ya empezaban a asomar en el mundo germano, con esto Lovecraft cambió su visión en ciento ochenta grados, exponiendo públicamente que “Hitler era un idiota” y que muchas cosas que había defendido antes ya no lo haría, aún más al final de su vida se comenzó alejar de sus ideas conservadoras e inicio un acercamiento fuerte al socialismo norteamericano, incluso voto en las elecciones presidenciales por D. Roosevelt, hombre que encarnaba las ideas de cambios sociales y una defensa sobre los derechos de los trabajadores que a todas luces Lovecraft años antes repudiaba y que en la década del 30’ apoyaba.

Lovecraft y Sonia Green

P.H. Lovecraft es evidente que vivía en un mundo paralelo a la realidad, desde muy niño se construyó un universo onírico, lleno de aventuras y seres mágicos, que fueron cambiando a un “horror sin nombre”, pero este mundo literario, este mundo construido en palabras era uno, mientras que las acciones en el mundo concreto o real fueron totalmente diferentes, incluso contradictorias a aquel. De Lovecraft se puede decir mucho, pero lo que no se puede afirmar, ni acusar es de ser un racista y odioso hombre, ya que los hechos muestran todo lo contrario.

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